martes, 26 de junio de 2012

LO QUE ESCONDE TU NOMBRE - Clara Sánchez



Un subyugante relato de terror sin efectos sobrenaturales, y es también, y ante todo, una absorbente novela sobre la memoria y la redención de la culpa.

Sandra ha decidido retirarse a un pueblo de la costa levantina: ha dejado el trabajo y, embarazada, pasa los días intentando aplazar la decisión de qué hacer con su vida. En la playa conoce a un matrimonio de octogenarios noruegos que parecen la solución a los problemas de Sandra.

Julián, un anciano que acaba de llegar de Argentina, superviviente del campo de exterminio de Mauthausen, sigue paso a paso las idas y venidas de los noruegos. Un día Julián aborda a Sandra y le revela detalles de un pasado que a Sandra sólo le suenan por alguna película o algún documental: horrores en blanco y negro que no tienen nada que ver con ella. Aunque el relato de Julián le parece a Sandra descabellado, empezará a mirar de una forma nueva a los amigos, las palabras y los silencios de la pareja de ancianos, sin darse cuenta de que el fin de su inocencia está poniendo su vida en peligro. 


OPINIÓN

El comienzo del libro es bueno, hacia la mitad del mismo se va poniendo interesante, y en su tercera parte crees que todo el mundo es malo. Es un libro que te mantiene alerta y cuesta soltarlo cuando estás leyendo. El final de la historia no es espectacular, pero pone las cosas en su sitio; aún dudo pensando si es que le ha faltado acción o quizá la autora ha querido acercarse más al realismo. Además, creo que se podría haber dado más protagonismo a Alberto 'La Anguila', es un buen personaje pero poco explotado. 
La verdad es que casi no he notado olores o sabores en este libro, me encanta cuando un autor describe alguno de los cinco sentidos, pero aquí no ha tenido cabida estas percepciones, eso me ha decepcionado. Aún así, es un buen libro, y consigue engullirte entre sus páginas, pero sin ser un relato de terror como dice la sinopsis.




Vista: La puerta entreabierta de la biblioteca
Gusto: Sopa de verduras y pollo, té helado
Oído: El mar, gaviotas del puerto
Olfato: Hierba del campo de golf
Tacto: Piel arrugada





Sabe a vino: Prado Rey roble






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