viernes, 12 de diciembre de 2014

Crónica de una Tertulia anunciada






Hay una canción de Amaral que retumba en mi cabeza desde hace un rato: 

Si volviera a nacer, si empezara de nuevo,
volvería a buscarte en mi nave del tiempo.
Es el destino quien nos lleva y nos guía,
nos separa y nos une a través de la vida. 
 ...
Como hablar, si cada parte de mi mente es tuya,
y si no encuentro la palabra exacta, como hablar.  


Ayer disfruté de una Tertulia del Vino en Barcelona más que especial. Me siento tan afortunada y tan querida, que no encuentro la palabra exacta. Así que solamente daré las gracias:

José Antonio: Gracias por seguir dándote el palizón de coche para venir a Barcelona y regalarnos tus conocimientos y tu pasión. Gracias por compartir mesa y mantel conmigo, por escucharme y por darme siempre la razón (aunque a veces sé que no la tengo). Gracias.

David-Alex y Mar: Gracias por compartir mesa y pincharme con nuestras diferencias sobre gustos vinícolas; porque me habéis visto en la cresta de la ola y tocando fondo, y siempre he recibido a cambio cariño... y por los calamares con salsa de puerros (jejeje).

Eva: Gracias por venir ayer con tu libro en papel "No sin Lola", con tu sonrisa y con toda tu ilusión, eres contagiosa. Sé que lo pasaste bien y espero que las conversaciones post-tertulia tengan sus frutos.

Jordi: Gracias por el esfuerzo que hiciste ayer para estar a mi lado durante las Tertulias, me hacía mucha ilusión compartir esta parte de mí contigo. Sé que te costaba sonreír, y aún así lo hiciste. Gracias. Y un besito. 


Para mí las Tertulias del Vino son mucho más que una cata. Es la excusa perfecta para sentar en la misma mesa a personas a las que quiero y compartir nuestro amor por el vino. 

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